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Historias de Marcas

Juan Raúl Vélez – Cinturones Velez: de vendedor de cinturones en la calle a millonario

Las historias más apasionantes del emprendimiento, en ocasiones no vienen de los grandes genios informáticos estadounidenses como Gates o Zuckerberg, hombres que si bien son un ejemplo a seguir de innovación, creatividad y visión de negocios, no son personas que tuvieron orígenes humildes sino que tuvieron mayores oportunidades que la media. 

Sin embargo, son muchos los empresarios que hoy gozan de fama, fortuna y negocios lucrativos que empezaron de forma humilde con una idea entusiasta y por sobretodo ganas de crecer y trabajar. Esto lo que demuestra es que no es necesario venir de buena cuna para alcanzar el éxito, sino que solo es necesario asumir retos y ser persistentes.

Hoy te contaremos la historia de un Juan Raúl Vélez,cofundador y presidente de “Cueros Vélez”, una importante empresa colombiana con 34 años de trayectoria dedicada a la manufactura de vestimenta, prendas y accesorios de cuero. 

Sin embargo para llegar a ser uno de los hombres más ricos de Colombia, Vélez empezó de manera humilde como vendedor de cinturones callejero, para poco a poco hacerse  fabricante de empresas más grandes hasta convertirse en presidente de su propio proyecto, que expandió a fuerza de trabajo esfuerzo.. 

Primeros pasos: 

Juan Raúl Vélez nació en el seno de una familia paisa muy numerosa de Medellín. Desde muy joven sus padres le inculcaron la importancia del trabajo y el emprendimiento. Debido a las necesidades atravesadas en su hogar no pudo culminar sus estudios de secundaria, por lo que muy pronto se vió en las calles, buscando trabajo. 

Así, no tardó en descubrir que su pasión eran las ventas. Entre las primeras cosas que comenzó a vender con apenas 22 años destacan cuchillas de afeitar, así como artículos de aseo personal como desodorantes. Estos productos los vendía en el centro, las comunas, unidades de transporte y zonas más marginales de Medellín.

Después empezó a vender cinturones de cuero que compraba a un fabricante de la ciudad a quien le ofreció ser su socio, pero este se negó. Juan Raúl comenzó a tener problemas financieros, pues comenzó a retrasarse con los pagos que debía honrar con su proveedor de cinturones. 

A los 25 años de edad, Vélez comenzó a comprar él mismo materia prima con la cual hacer los cinturones. Inicialmente los hacía con reata y algodón que cortaba con una tijera en su cama colocándoles hebillas de enganche de mano. 

Con el tiempo, adquiría cuero y a fabricaba los cinturones con este material. El negocio comenzó a generar ingresos que, a través de una consciente administración e inversión, le permitieron abrir un pequeño taller. De esta manera distribuía sus productos en una moto por toda la ciudad vendiendo cerca de 200 de ellos al día.

Posteriormente, contactó con su primer gran cliente: Confecciones “El Cid”. Estos le hicieron un primer encargo de 300 correas que cumplió cabalmente. Luego, le encargaron pedidos cada vez más grandes, hasta que el dueño de esta empresa le otorgó toda la producción al muchacho. Vélez, con gran determinación solicitó un préstamo con la intención de agrandar más el proyecto y alcanzó a realizar unas 50.000 correas por día. 

Para 1985 conformó su marca de manera oficial empezando con aquello que Juan conocía mejor que nadie: la manufactura de cinturones. Así nacía Cinturones Vélez.

Cueros Vélez: 

La empresa inició operaciones en 1986. A medida que el emprendedor comenzó a expandir su incipiente cartera de clientes se fueron incorporando otros productos tales como calzado, bolsos y marroquinería, todo hecho con cuero 100% puro. Esto se hizo porque los propios clientes le propusieron lanzar una línea de calzado y bolsos, ya que los clientes solían preguntar si los cinturones venían con otros productos. 

Para el año de 1994 el emprendedor se halló en la necesidad de empezar a abrir tiendas donde pudiera distribuir sus productos. En aquél momento era sumamente complicado pagar la cartera de distribuidores, sin contar que no exhibían el producto de la manera que él deseaba. 

Para el año 2000 la empresa ya contaba con 23 tiendas distribuidas por todo el territorio nacional. Su esposa Ana María Echavarría, una arquitecta graduada en la universidad de Copenhague sería su socia comercial desde entonces. De hecho, ella fue responsable de algunos de los diseños de la marca en sus primeros años.

Vélez tomó, como visionario de los negocios, la decisión de crear su propio complejo industrial para el año 2009, logrando así que su  compañía estableciera una planta capaz de garantizar verticalidad al modelo de negocio. En esta podían fabricar sus propios herrajes y plantillas para zapatos. 

En 2016 la empresa inauguró una planta, que aunque es mucho más pequeña que la anterior, tiene la mejor tecnología, capaz de producir unas 30 mil pieles mensuales con técnicas sostenibles. 

Un año más tarde, la empresa construyó su propia curtiembre, ubicada en el municipio de Amagá, Antioquia. En este lugar se procesa toda la materia prima, abaratando costos al evitar la importación de cuero de otros países y solventando una problemática crucial para consolidar la lealtad de los clientes a su marca por cuestiones de calidad.

Esta curtiembre es la más moderna de Colombia y de las pocas que cuenta con su propia planta de tratamiento de aguas. La empresa obtiene su materia prima de César, parte de Antioquia, Dorada, Caldas y Córdoba. 

En la actualidad Cueros Vélez cuenta con 5 plantas de producción capaces de abarcar el 90% de los productos que la empresa manufactura y produce cerca de cuatro millones de unidades al año. La empresa arroja números positivos, pues ha crecido un 10% desde el año anterior. 

Además de estos números nada despreciables, la empresa es considerada una de las más modernas del continente latinoamericano en cuanto a tecnología se refiere. 

Cueros Vélez tiene 330 tiendas físicas en siete países, tales como Colombia, Perú, Panamá, El Salvador, Costa Rica, Guatemala y México con miras a expandirse al continente europeo empezando por España. Esto, la perfila como una multinacional en expansión. 

La empresa tiene exportaciones a países tales como Italia y Australia que oscilan entre el 10% y 12%, con probabilidades de expansión y crecimiento a otras partes del mundo. El propio Vélez indicó que cuenta con una nómina de 4000 trabajadores, entre artesanos, tiendas y personal administrativo. 

La empresa planea abrir más tiendas para el próximo año. Aspiran llegar a remodelar 20 e inaugurar otras 20 tiendas nuevas. 

Una de las razones a las que se debe este nada despreciable crecimiento se debe al retail. El retail (conocido como venta al detalle o comercio minorista) es un sector de industria en donde se engloban todas las empresas que se encargan de la comercialización masiva de productos o servicios a una cantidad grande de clientes. 

Este sector de la economía se encarga de entregar productos al consumidor final. El propio Vélez asegura que llegó al retail por coincidencia y necesidad. En el momento en que expandía su empresa se le hacía necesario tener un canal directo que evitase cualquier dependencia hacia sus clientes. Comprendió que a través del retail podría lograrlo. 

Por medio del retail ha podido generar empleos, además de darle la oportunidad a otras marcas de expandirse al distribuirlas en sus tiendas como marcas asociadas. La empresa se maneja por el eslogan: “Somos amantes del cuero, contamos historias a través de nuestros productos para fortalecer nuestro compromiso con la innovación y la satisfacción de nuestros leather lovers, nuestros clientes.”

La empresa busca satisfacer y seducir a sus clientes con distintos artículos de moda hechos con 100% cuero. Planean para el año 2020 convertirse en líderes en el concepto de moda en cuero basándose en criterios como la innovación, la calidad el diseño y el posicionamiento de su marca. 

Juan Raúl Vélez es conocido por pregonar valores como la Integridad, Respeto, Compromiso, Responsabilidad y por sobretodo, su pasión por el trabajo; Característica que aprendió en sus inicios como un humilde muchacho de Medellín que vendía cinturones hechos a mano en las calles.

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