Historia de Hugh Hefner (Playboy)

Hugh Hefner es conocido como el playboy y la vida que tenía era la del clásico estereotipo de jubilado bonvivant. Y es que quien fuera un psicólogo, periodista y veterano de guerra antes de convertirse en el magnate del erotismo, construyó no solo su imperio sino su estilo de vida fiel a su filosofía como hedonista ilustrado. 

¿Y qué es un hedonista ilustrado? una persona que se esfuerza no solo en promover los placeres de la vida, sino la cultura y las libertades civiles de todos los individuos. Eso es lo más importante (muy al margen del erotismo de su revista) que se promovía en Playboy. 

¿Pero cómo es que un hombre como Hefner, criado a la antigua y arruinado económicamente en sus inicios, logró construir un emporio como el que construyó y se convirtió en el precursor de la revolución de la sexualidad que caracterizó a la segunda mitad del siglo XX? En este artículo lo relatamos. 

De Ilustrador mal pagado a magnate del erotismo

Nacido en Chicago, Illinois el 9 de Abril de 1926 y procedente de una familia con ascendencia sueco-alemana conservadora y metodista conformada por los docentes Glenn Lucius y Grace Caroline Hefner, Hugh creció en un hogar estricto y chapado a la antigua. Hefner recibió estudios de primaria en Sayro y posteriormente hizo su secundaria en la High School de Steinmentz, en su ciudad natal. 

Como todos los jóvenes de aquella época, sirvió en el ejército de los Estados Unidos durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial y tras regresar realizó estudios de Psicología en la Universidad de Illinois de Urbana-Champaign. Hefner desde muy joven había desarrollado un gusto por el dibujo, muy a pesar de su profesión. 

Aunque era psicólogo, vivía de hacer ilustraciones y periodismo para revistas como Esquire o Children´s Activities, de la cual fue director de circulación. También participó en un diario de campaña durante su época sirviendo en el ejército. Sin embargo, Hefner tenía una familia que mantener y no recibía un pago adecuado por su trabajo. 

sí, tomó una resolución: Fundaría su propia revista, en la cual combinaría el periodismo serio, la libertad de expresión, la literatura y la sexualidad humana con un tono picaresco. De esta idea surgiría lo que hoy se conoce como Play Boy. 

Y es que esta revista era un sueño que había tenido desde muy joven, muy a pesar de haber sido criado en un hogar estricto. Así, pidiendo prestado entre sus amigos, reunió 8.000 dólares, con los cuales fundó el primer ejemplar de su revista, llamada Stag Party en alusión a una fiesta de hombres solos. 

Cabe destacar que 1000 de esos primeros 8000 dólares que consiguió para su primera publicación fueron aportados por su madre, quien aunque no creía en el éxito del proyecto, sí creía en su hijo. En aquella época, los desnudos en revistas estaban relegados a ciertas publicaciones marginales y clandestinas, ya que la sociedad era muy puritana.

Sin embargo Hefner había sido lo suficientemente sagaz al comprar por unos 500 dólares un desnudo que Marilyn Monroe realizó antes de alcanzar la popularidad que ostentaba en aquél entonces y utilizarla como el plegable de su ejemplar. 

Debido a problemas causados por el uso de ese nombre, la revista pasó a llamarse Playboy con el tiempo y llevaba de logo un conejo que dibujó el artista Arv Miller.

Playboy: La bandera de la revolución sexual

El primer gran ejemplar de Playboy gozó de un triunfo inmediato y tenía un editorial escrito por Hefner en el que se exponía la filosofía de la revista diciendo que Playboy “No es una revista de sexo, sino una publicación sobre estilo de vida que dedica una atención especial al sexo, porque el sexo es una parte importante de la vida”. 

Playboy no era una simple revista de desnudos: El contenido de sus artículos era increíble. En aquella revista fueron publicados escritores de la talla de Vladimir Nabokov, Arthur C. Clarke, Kerouac, Gabriel García Márquez y Truman Capote. 

De hecho, fue en la revista que Ian Fleming publicó las primeras aventuras del célebre James Bond y Ray Bradbury haría lo mismo con Fahrenheit 451. Incluso Picasso, el gran pintor, llegó a hacer ilustraciones en ella. 

Y no solo la cultura formaba parte de sus atractivos, sino que en la revista también llegó a entrevistar a hombres de la talla de Jimmy Carter, Martin Luther King, Malcom X y Fidel Castro, muestra de que Hefner no había olvidado sus orígenes como periodista y creador de contenido en revistas “más serias”: 

Con aquél contenido y el aliciente del erotismo, era lógico que  Hefner alcanzara la fama diez años después, dirigiendo su imperio del erotismo desde su cama en la mansión Playboy ubicada en su ciudad natal. Posteriormente, adquirió otra mansión en Beberly Hills, que se convertía en la envidia de muchos. 

La leyenda en torno a Hefner fue una de las cosas que le ocasionó mayor popularidad al magnate. Este vigilaba estrictamente cada uno de los artículos e imágenes de la revista y poco a poco comenzó a proyectarse su estilo de vida como el sueño que todo hombre quisiera tener: Vivir en una casa rodeado de mujeres hermosas, vestido solamente con una bata y una gorra. 

El éxito de su revista fue tal, que Hefner se hizo propietario de una cadena de clubes nocturnos en los que hermosas mujeres disfrazadas de conejitas (“Bunnys”) atendían a los clientes. El negocio se expandió a casinos y hoteles. 

También realizó la serie semanal para TV conocida como “Playboy´s Penthouse” en donde aparecía él junto a un montón de celebridades, tales como Lenny Bruce y cantantes como la célebre Ella Fitzgerald haciendo entrevista a personajes públicos. 

A través de esta ventana, Hefner iba en contra de la sociedad puritana de la época promoviendo el hedonismo y los placeres de la vida. Así, Hefner acabó convirtiéndose en la imagen de hombre que había diseñado para su revista. Playboy y él eran uno. 

22 años después de su lanzamiento, la revista vendió un total de 7.5 millones de ejemplares (mucho más que la popular Time) y logró la transformación no solo de la sociedad estadounidense, sino un impacto a nivel mundial. No en vano se considera a Hefner como el precursor de la revolución sexual que sucedió en las décadas posteriores a la fundación de Playboy. 

Hefner y su importancia para la revolución sexual

A Hefner se le puede considerar como un precursor y defensor de las libertades individuales, de la liberalización de la sexualidad humana y de un defensor de la igualdad racial.

En sus clubes en el sur de los Estados Unidos (conocido por su profundo racismo) actuó un humorista negro ante un público blanco. De hecho, mostró su apoyo hacia la lucha de los derechos civiles encabezada por Martin Luther King y la lucha por los derechos humanos y la paz en contraposición a los sucesos de la Guerra de Vietnam. 

Hefner murió en Los Ángeles el 27 de Septiembre de 2017, a los 91 años, dejando un legado importantísimo, no sólo al romper los tabúes y paradigmas de la sociedad de la primera mitad del siglo XX, sino por ser un impulsor de libertades civiles e individuales del hombre.

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